Durante la última década, el Estado chileno ha destinado miles de millones de pesos a la construcción o desarrollo de aproximadamente cien jardines infantiles y salas cuna que, a pesar de estar terminados o en fase de construcción, permanecen sin operar. Esta alarmante cifra, revelada recientemente, expone una ineficiencia considerable en la gestión de recursos públicos destinados a la primera infancia. La situación plantea serias dudas sobre la planificación y ejecución de proyectos, dejando a comunidades enteras sin acceso a servicios esenciales de cuidado y educación infantil, a pesar de la inversión estatal ya realizada.