El jueves pasado se convirtió en el día decisivo para el oficialismo argentino. Altas fuentes de la Casa Rosada confirmaron que desde ese momento, los hermanos Milei cambiaron su postura y comenzaron a dudar sobre la continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete. El desgaste personal del funcionario, agravado por la publicación de sus gastos y el incremento patrimonial mientras pregonaba austeridad, junto con la imposibilidad de avanzar en el Congreso —especialmente en el Senado—, fueron los factores determinantes. Adorni se mostraba "cocinado y muy golpeado", según allegados, y ya no daba más.