La militarización en La Habana continúa en aumento, especialmente en el municipio de Regla, donde los vecinos enfrentan apagones de hasta 28 horas consecutivas. Carlos, dependiente de una cafetería, relata que la policía se ha instalado en cada esquina, impidiendo cualquier expresión de descontento: “Ni ponerse bravo dejan ya ponerse a uno”. La tensión escaló tras protestas recientes donde se quemaron tanques de basura y se realizaron cacerolazos constantes, lo que llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia con agentes cada dos o tres cuadras.