Mirador.2463687 01.04.2026

Hace muchos años, en El Potrero, falleció el hombre más acaudalado de la región, poseedor de vastas tierras, numerosas casas y una fortuna incalculable en ganado y dinero. Durante su funeral, un doliente cuestionó la utilidad de tanta riqueza ante la muerte, a lo que don Abundio respondió con una sola palabra: "Nada". Esta simple palabra encapsula la verdad universal de que las posesiones materiales son efímeras y no acompañan al individuo en el más allá. La reflexión subraya la idea de que, al final, solo perdura aquello que se ha compartido y entregado a los demás, destacando el valor de la generosidad sobre la acumulación.

El Siglo de Torreón Full Article














