Una tregua de dos semanas, anunciada por Donald Trump y mediada por Pakistán, ha abierto un escenario de paz potencial entre Estados Unidos, Israel e Irán, poniendo fin a 24 horas de intensa actividad bélica. Este cese del fuego, aceptado por Irán tras la presión internacional y las necesidades electorales de Trump, busca resolver puntos críticos como la reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del comercio petrolero mundial. Sin embargo, negociaciones futuras deberán abordar el destino de 450 kilos de uranio enriquecido y la política nuclear iraní, mientras cada parte busca declarar una victoria, a pesar de las exigencias opuestas y la complejidad de un acuerdo a largo plazo.