Las lluvias torrenciales que han azotado al país este año están alterando no solo la movilidad terrestre, sino también la operación de las aerolíneas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Los pilotos y los aeropuertos se ven obligados a adaptarse a un entorno meteorológico cada vez más impredecible, lo que incrementa la presión sobre la seguridad y la eficiencia de los vuelos.