En Chile, país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, la maternidad se ha convertido en una experiencia cada vez más solitaria. Las madres, enfrentando menos hermanos, primos y entornos sociales con otros niños, recurren a redes de apoyo en línea, como grupos de WhatsApp y aplicaciones tipo "Tinder de mamás", para encontrar vínculos y compañía. La falta de espacios pensados para niños y una maternidad idealizada en redes sociales exacerban la sensación de aislamiento y los desafíos de salud mental, como la depresión posparto que afecta a una de cada cuatro madres. Sociólogas y psicólogas señalan que la disminución de la fecundidad y la postergación de la maternidad han llevado a que las mujeres se sientan más solas y con una mayor responsabilidad en la gestión de la vida social de sus hijos, una carga intensificada por los altos costos psicológicos y monetarios de criar.