El Papa León XIV inició su visita a Barcelona con una homilía en la catedral, alternando castellano y catalán, donde instó a los catalanes a ser "constructores de unidad" en un mundo dividido. Miles de personas le recibieron con entusiasmo en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, coreando consignas de bienvenida. Previamente, el pontífice se despidió de Madrid tras una agenda intensa, incluyendo un discurso en el Congreso sobre crispación política, migración y aborto, y un encuentro con obispos para abordar la "plaga" de abusos sexuales. Por la tarde, se esperaba su asistencia a una vigilia en el estadio Lluís Companys. La visita, que ha generado un notable despliegue de seguridad y un considerable número de fieles, ha contado con la presencia de autoridades locales y nacionales.