Tras la victoria de Argentina por 2-1 sobre Mauritania en la Bombonera, Lionel Messi fue el centro de atención, generando una "locura" entre los jugadores y el cuerpo técnico del equipo africano. Al finalizar el partido, la delegación mauritana rodeó a Messi en el campo para pedirle fotografías, demostrando la admiración global por el astro. El director técnico español Aritz López, quien dirige a Mauritania, logró acercarse a Messi para saludarlo y expresarle su deseo de que "ojalá no se retire nunca". La euforia fue tal que Messi tuvo que ser escoltado por personal de seguridad para abandonar el campo. El jugador mauritano Aboubakary Koita, de 27 años, se quedó con la camiseta de Messi, considerada el trofeo más preciado de la noche.