Una sangrienta disputa territorial por el control de rutas ilegales de narcotráfico en la Amazonía colombiana ha resultado en más de cien muertes en los últimos dos años. La confrontación se libra principalmente entre dos facciones disidentes de las FARC: el grupo liderado por alias ‘Calarcá’, que mantiene un pie en los diálogos de Paz Total del gobierno, y el Estado Mayor Central (EMC) de alias ‘Iván Mordisco’, quien se apartó de las negociaciones. El epicentro de esta guerra es el corredor ilegal Tomachipán-Cumare en el departamento del Guaviare, una vía estratégica que conecta con pistas clandestinas, logística para grupos armados y exportaciones de drogas hacia Brasil y Europa. Esta lucha, exacerbada por la fragmentación de estructuras criminales y la política de Paz Total, impacta severamente a las comunidades locales, quienes ven afectadas sus vías de acceso y sufren el reclutamiento forzado de menores.