Los Estados del Golfo endurecen su postura frente al régimen de Irán y evalúan una participación directa en la guerra 24.03.2026

Los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico están endureciendo su postura frente a Irán, considerando una participación más directa en el conflicto tras una serie de ataques que han afectado sus economías y amenazado el crucial estrecho de Ormuz. Arabia Saudita ha permitido el uso de la base aérea Rey Fahd por parte de fuerzas estadounidenses, un cambio de política motivado por ataques iraníes previos, y el príncipe heredero Mohammed bin Salman evalúa una posible intervención. Los Emiratos Árabes Unidos han tomado medidas contra activos iraníes, como el cierre de instituciones vinculadas al régimen, buscando restringir el acceso de Teherán a divisas. A pesar de las declaraciones públicas de no participación directa, hay indicios de que algunos lanzamientos de misiles contra Irán procedieron desde Bahréin. La situación genera riesgos estratégicos para las monarquías del Golfo, que reclaman acciones contra las capacidades militares iraníes y expresan frustración por su limitada influencia en las decisiones de Washington.














