Durante la última semana, el Ejecutivo inició un operativo para mitigar el impacto de la situación de Manuel Adorni, jefe de Gabinete, quien enfrenta una interpelación inminente y una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito. La estrategia consistió en retirarle el cargo de vocero, reemplazarlo por Adrián Ravier, y desplazar a su director de Prensa, Javier Lanari, por Fabián Fernández. Además, mediante acuerdos con el PRO y la UCR, se desactivaron sesiones clave en Diputados y el Senado, evitando una votación de censura. Patricia Bullrich advirtió que la remoción de Adorni sería inevitable si no intervenía el presidente Javier Milei, quien finalmente lo recibió en Olivos en medio de fuertes presiones internas.