Tras aprobar un desembolso de US$ 1.000 millones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe sobre la economía argentina donde insta al país a avanzar en la liberalización del "cepo" cambiario, actualizar la metodología de medición de la inflación del INDEC, reformar el Banco Central para fortalecer su independencia y regresar a los mercados de capitales para disminuir su exposición al organismo. El FMI respaldó el programa gubernamental, pero advirtió que las incertidumbres políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027 representan un riesgo para su implementación, un escenario similar al ocurrido en 2025 tras las elecciones legislativas. Se critica la demora en la actualización del IPC, considerándola obsoleta, y se enfatiza la necesidad de reforzar la autonomía del BCRA para evitar la dominancia fiscal.