Max, un perro rescatista mexicano, formó parte del contingente de ayuda humanitaria enviado a Venezuela después de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron varias regiones del país. Durante su labor entre estructuras colapsadas, el binomio canino ayudó a localizar a siete personas con vida, entre ellas dos niños, así como a tres perros atrapados bajo los escombros. Sin embargo, mientras trabajaba en una zona de riesgo, Max sufrió una caída debido a la inestabilidad del terreno, compuesto por losas fracturadas, varillas y huecos. Tras el accidente, fue evaluado por personal veterinario militar, que determinó suspender temporalmente sus actividades para evitar lesiones mayores.