En una tarde histórica en el Dallas Stadium, Lionel Messi demostró una vez más por qué es considerado el mejor futbolista de todos los tiempos. Tras fallar un penal en el primer tiempo, el capitán argentino se recuperó para marcar dos goles que no solo le dieron el triunfo a su selección por 2-0 sobre Austria, sino que también lo coronaron como el único máximo anotador en la historia de los Mundiales con 18 tantos, superando al alemán Miroslav Klose. El primer gol llegó a los 38 minutos tras una jugada colectiva, y el segundo en tiempo extra, sellando la clasificación a la siguiente ronda en su sexto Mundial consecutivo, otro récord personal.