El Gobierno busca desinstalar el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mediante distintas estrategias, incluyendo el cambio de vocero presidencial. Javier Milei decidió que Adorni mantenga el cargo pero sin la función de portavoz, siendo reemplazado por Adrián Ravier. Este movimiento busca alejar la atención del escándalo que dura más de tres meses, relacionado con el vertiginoso crecimiento patrimonial del funcionario.