La noche del martes, miles de aficionados inundaron las calles de la Ciudad de México y otras ciudades del país para festejar el triunfo de la selección mexicana por 2-0 sobre Ecuador, resultado que le otorgó el boleto a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026. El partido, dirigido por Javier Aguirre, fue intenso y se definió con los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, que provocaron una explosión de júbilo tanto en el Estadio Azteca como en los millones de hogares y espacios públicos donde se siguió el encuentro.