El Mundial de Fútbol 2026, organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, se proyecta como un impulsor económico para México, con un impacto estimado de hasta 0.62% adicional al Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, según Banorte. Este crecimiento, ya incluido en su previsión del 1.8% para ese año, se sustentará en tres pilares: inversión en infraestructura en sedes como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey; un aumento en el consumo, tanto de visitantes extranjeros como de mexicanos viajando internamente; y el impulso al turismo nacional e internacional. A pesar de estos beneficios tangibles pero moderados, el análisis de Banorte advierte que el impacto será temporal y concentrado geográficamente y sectorialmente, presentando el reto de convertir esta dinamización en beneficios sostenibles a largo plazo.