México se enfrenta a una dualidad climática extrema. Un frente frío fuera de temporada, con vientos de hasta 80 km/h, tormentas eléctricas y lluvias intensas, está afectando a numerosos estados, creando un marcado contraste con las persistentes olas de calor en otras regiones. Paralelamente, la NOAA ha confirmado el establecimiento de El Niño, con una probabilidad del 63% de que alcance una categoría "muy fuerte" entre finales de 2026 e inicios de 2027. Este fenómeno podría alterar significativamente los patrones climáticos globales, provocando aumentos de temperatura, sequías extremas, inundaciones y afectaciones a la agricultura y el suministro de agua. La combinación de estos eventos exige una vigilancia constante de los avisos oficiales.