México enfrenta una preocupante escasez de reservas de combustibles, con inventarios de gasolinas y diésel que oscilan entre 3 y 6 días, muy por debajo de los estándares internacionales de hasta 90 días recomendados por la Agencia Internacional de Energía. Esta situación se agrava por la falta de una medición oficial unificada y la limitada infraestructura de almacenamiento, que incluye 77 terminales de Pemex y la participación de empresas privadas. La Política Mínima de Almacenamiento de Petrolíferos establece una meta de 5 días de reservas, la cual no se cumple consistentemente, especialmente si se consideran solo las terminales de Pemex, que podrían tener solo 3 días. Expertos advierten sobre la necesidad de ampliar la infraestructura y mejorar la distribución para garantizar el abasto energético ante posibles crisis.