La noche del martes 30 de junio de 2026, México logró una victoria fundamental sobre Ecuador, asegurando su clasificación a los octavos de final del Mundial. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez desataron una euforia colectiva que se extendió por todo el territorio nacional. Desde el icónico Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, donde fuegos artificiales iluminaron el cielo, hasta la Diana Cazadora en Acapulco y la Plaza de Armas en Tampico, miles de aficionados se congregaron para celebrar el triunfo.