El Banco Central de Chile, en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio, ha ajustado significativamente sus proyecciones económicas para 2026. La inflación esperada se elevó de 4% a 4,2%, atribuida al shock del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente, aunque se mantiene la meta del 3% a dos años. El crecimiento económico se recortó de un rango de 1,5%-2,5% a 1%-1,75%, debido en gran medida a un decepcionante primer trimestre, especialmente en minería, agricultura y pesca. La demanda interna y la inversión también han visto reducidas sus expectativas, mientras que se proyecta un alza en el consumo público. A pesar de la incertidumbre global, se espera que la inflación retorne a la meta en 2027 y la actividad se expanda entre 2% y 3%.