José, un venezolano que reside en Chile, vivió con angustia los recientes terremotos que azotaron a Venezuela desde la distancia. Mientras seguía las noticias, recibió una llamada de su hija, quien se encontraba en Caracas. La joven había salido a comprar pan cuando comenzó el movimiento telúrico y al regresar observó que el edificio contiguo al suyo comenzaba a colapsar. "Papá, se está cayendo esto", le alertó, mientras José, confiado en que su propio edificio era antisísmico, escuchaba con preocupación.