Luis Barrales y su pareja, residentes de Ñuñoa, lograron reducir drásticamente su factura de electricidad de un promedio de $45.000 a tan solo $708 mensuales tras instalar paneles solares en su hogar hace tres años. La decisión, tomada ante las alzas en las tarifas eléctricas y la disminución de costos de los paneles, implicó una inversión inicial de $4,2 millones para siete paneles con una capacidad de 3,6 kilovatios hora. Según Barrales, la inversión se amortiza en aproximadamente seis años, y a partir de entonces, el costo de la electricidad es prácticamente nulo. Además, una ley permite vender el excedente de energía no consumida a la distribuidora eléctrica (Enel en su caso), generando ingresos adicionales, especialmente durante el verano, lo que les permite incluso recibir dinero a fin de año para compensar los meses de mayor consumo invernal.