Una facción del Tren de Aragua operó durante años en pleno centro de Santiago, utilizando departamentos en el sector de Plaza de Armas para explotar sexualmente a mujeres. La investigación de la Fiscalía Centro Norte y la Policía de Investigaciones (PDI) concluyó con la condena de ocho integrantes de la red, revelando un nivel extremo de violencia para mantener el control. Las víctimas eran captadas en Venezuela con falsas ofertas de trabajo en locales nocturnos, pero al llegar a Chile se les imponía una deuda de entre $3 y $5 millones, sumada a un pago semanal de $60 mil a $80 mil.