La imagen de cabras posadas en las ramas espinosas de los argánes en el suroeste de Marruecos es una adaptación sorprendente a un entorno hostil. Estas cabras trepan hasta 10 metros de altura para alimentarse de los frutos y hojas del árbol, un comportamiento que ha fascinado durante mucho tiempo tanto a científicos como a turistas. Más que una curiosidad, este pastoreo arbóreo es un elemento clave de una relación simbiótica entre las cabras y el árbol de argán.