El Presidente José Antonio Kast promulgó una reforma constitucional que reorganiza el sistema penitenciario chileno, integrando a Gendarmería a las Fuerzas de Orden y Seguridad bajo el Ministerio de Seguridad Pública. Esta medida busca fortalecer la coordinación estatal contra el crimen organizado mediante una conducción estratégica unificada y una cadena de mando más clara. La reforma también separa las funciones de seguridad y custodia penitenciaria, que recaerán en el Ministerio de Seguridad, de las de reinserción social de adultos, que continuarán bajo el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con el objetivo de especializar tareas y aumentar la eficacia del sistema.