Jaque Mate 25.03.2026

La reforma electoral propuesta por la presidenta Sheinbaum, en su versión de "plan B", busca supuestamente reducir privilegios y costos electorales, además de fortalecer la revocación de mandato. Sin embargo, el artículo argumenta que el verdadero objetivo es consolidar el poder de Morena y sentar las bases para un nuevo sistema de partido de Estado, permitiendo a la presidenta hacer campaña durante la revocación de mandato, que se empata con las elecciones intermedias. La iniciativa, redactada exclusivamente por morenistas y sin consultar a la oposición ni a aliados como el Partido Verde y el Partido del Trabajo, eliminó medidas iniciales como la reducción de legisladores plurinominales y recursos de partidos, que amenazaban a las organizaciones menores. La reforma, lejos de combatir la corrupción y los privilegios, parece perpetuarlos, y la solución real reside en una democracia que permita la alternancia en el poder.














