El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dado la orden de cerrar filas y evitar cualquier dimisión en el Ejecutivo tras la reciente imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, junto a otros altos cargos vinculados al Gobierno y al PSOE. Entre los imputados se encuentran también el DAO de la Guardia Civil, la presidenta de la SEPI y la gerente del partido, Ana Fuentes, todas ellas figuras con estrecha relación personal con Sánchez. La tesis de Moncloa es que existe una campaña de desgaste y ataque al Gobierno, y que en estas circunstancias no se pueden permitir dimisiones que muestren debilidad o den la impresión de que las acusaciones son ciertas.