El Producto Bruto Interno volvió a crecer, pero la realidad cotidiana en Rosario muestra un contraste marcado. La ciudad mantiene abiertos más de 120 frentes de obra pública –hospitales, pavimentos, cloacas, parques, el Arena y el Centro Acuático– que emplean a 4.500 personas de forma directa y miles más indirectamente. Sin embargo, la construcción privada, la industria y el consumo siguen estancados. Muchos comercios bajan persianas, las familias necesitan dos o tres ingresos para subsistir, y los jubilados recurren a la salud pública porque el PAMI ya no cubre sus necesidades.