A pesar del significativo aumento en los precios de las bencinas y un notorio incremento en la afluencia de pasajeros al Metro de Santiago, la congestión vehicular en la capital chilena se mantiene prácticamente sin cambios, situándola entre las ciudades con menor reducción de tráfico. Un estudio de Ipsos señala que el 24% de los chilenos considera indispensable el uso del automóvil. Factores como problemas de conectividad y largas rutinas laborales contribuyen a que el coche siga siendo el medio de transporte dominante en Santiago, contrastando con una disminución promedio del 5% en la congestión en otras capitales regionales del país.