El ministro de Transportes, Óscar Puente, expresó su descontento tras la bendición de un tren por obispos en la estación de Atocha antes de viajar a Barcelona para la visita del Papa. Puente calificó el gesto de "bastante mal gusto" e irónico, dudando que los obispos actúen como "brujos" y sugiriendo que el tren en España es uno de los medios de transporte más seguros del mundo, con una probabilidad "limitadísima" de accidentes mortales, a pesar de recordar tragedias pasadas. Defendió la seguridad del sistema ferroviario español frente a la "manifestación" religiosa y lo comparó favorablemente con viajar en coche.