Sirviendo a un Estado que no podía pagar: por qué los funcionarios de Sudán del Sur no renunciaron durante la guerra 07.07.2026

Cuando estalló la guerra civil en Sudán del Sur en diciembre de 2013, los funcionarios públicos se enfrentaron a una grave crisis política y económica. El Estado, el mayor empleador, contaba con más de 465.000 empleados gubernamentales en 2015, de los cuales el 85% ocupaba cargos de seguridad. El conflicto desencadenó un colapso económico: la libra de Sudán del Sur perdió casi el 90% de su valor frente al dólar estadounidense para 2015, la hiperinflación erosionó los salarios y las exportaciones de petróleo se desplomaron, dejando al gobierno en bancarrota e incapaz de pagar salarios durante meses o incluso años. A pesar de esto, los funcionarios no abandonaron sus puestos de forma masiva. Basado en 22 meses de trabajo de campo en Equatoria Occidental entre 2017 y 2022, el estudio encontró que los funcionarios permanecieron en sus puestos porque sus empleos les proporcionaban estatus social, acceso a redes y oportunidades como capacitaciones de ONG, una sensación de normalidad durante la agitación y una vía realista hacia un futuro empleo remunerado. La falta de alternativas, incluyendo un sector privado reducido y bajos niveles de educación, también los mantuvo en sus funciones, ayudando a sostener las instituciones estatales durante la crisis.














