La empresa sueca SKF cerrará su planta en Monterrey, México, eliminando aproximadamente 390 empleos como parte de una reestructuración estratégica para mejorar la rentabilidad y adaptarse a un crecimiento más lento de lo esperado en el mercado de vehículos eléctricos. La producción de la planta de Monterrey será trasladada a otras instalaciones de SKF en México, específicamente a Puebla y La Silla, Nuevo León. Esta decisión responde a una menor demanda de componentes eléctricos, una reorganización interna de unidades de negocio y un exceso de capacidad instalada en la planta de Monterrey, buscando consolidar operaciones en menos plantas y mantener la capacidad técnica para un futuro crecimiento.