El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido su postura de "no a la guerra" de Irán en el Congreso, comparándola con la decisión del expresidente José María Aznar en 2003 respecto a la guerra de Irak. Sánchez ha cifrado el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo en más de 100.000 millones de euros para las empresas españolas, lo que equivale a casi 5.000 millones diarios, y ha criticado duramente al PP y Vox por su "silencio" ante lo que considera un "desastre" y una "guerra ilegal". Ha destacado el "mayor escudo social" de la UE y ha señalado que la escalada bélica afecta directamente al bolsillo de las familias, alejando a España de sus objetivos económicos, sociales y multilaterales, al tiempo que ha lamentado la caída del Ibex 35 y el incremento de precios de materias primas esenciales.