Ana Paula Ordorica 08.04.2026

El artículo critica el uso que la presidenta Claudia Sheinbaum hace del concepto de soberanía, argumentando que lo emplea como excusa para evitar abordar la crisis de desapariciones forzadas en México. A pesar de que un informe de la ONU no acusa directamente al Estado de desaparecer personas, sí documenta su incapacidad para detener, investigar y sancionar el fenómeno, evidenciando un Estado rebasado. Las cifras de desaparecidos, que superan las 130,000 personas, demuestran una profundización de la crisis, no una herencia congelada. La reacción de Sheinbaum ante la propuesta de cooperación internacional de la ONU se interpreta como indignación hacia el mensajero, no hacia el problema. El texto subraya que la soberanía debería implicar control efectivo y protección de la población, no un pretexto para eludir responsabilidades. Se compara esta postura con la relación con Estados Unidos, donde la resistencia a la cooperación por temor a ceder soberanía en realidad la fragmenta ante el crimen organizado, que es el verdadero desafío a la autoridad estatal.














