Urbe y Orbe 23.03.2026

El discurso del Estado de la Unión de Donald Trump en febrero de 2020 promocionó el T-MEC como un impulsor de empleos automotrices y exportaciones agrícolas, buscando reindustrialización y reequilibrio comercial. Sin embargo, el contexto global ha cambiado drásticamente desde la firma del tratado en 2019, con la pandemia de Covid-19, la invasión rusa de Ucrania y conflictos en Gaza y Oriente Medio. La geopolítica se ha vuelto más inestable, y la competencia tecnológica, especialmente con la IA, ha puesto el foco en minerales críticos y soberanía de datos. La pandemia también impulsó la reconfiguración de cadenas de suministro. China, a pesar de la guerra comercial, seguía siendo el principal proveedor de EE.UU. en 2020, pero para 2026, México ha superado a China como el principal surtidor de bienes para EE.UU. y a Canadá como su principal consumidor. Las exportaciones automotrices de México han aumentado significativamente, y las empresas en territorio mexicano han incrementado sus exportaciones a EE.UU. bajo el T-MEC. La política comercial de EE.UU. ahora se considera una herramienta de seguridad nacional, priorizando la construcción de una base industrial vinculada a la seguridad y la estabilidad del hemisferio occidental.














