Claudio "Chiqui" Tapia celebra nueve años como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en un contexto de severas dificultades. A pesar de un comunicado oficial que exalta logros institucionales y deportivos, incluyendo la victoria de la Selección Argentina en el Mundial, Tapia enfrenta múltiples investigaciones judiciales por presunto desvío de fondos de la AFA a empresas de terceros y corrupción de árbitros, evidenciada en chats filtrados. Su imagen pública se ha deteriorado drásticamente, alcanzando un 71% de imagen negativa, y es objeto de repudio generalizado por parte de los hinchas, manifestado en insultos y silbidos en estadios. La AFA, bajo su gestión, ha modificado la estructura de los torneos de fútbol argentino, eliminando descensos y alterando formatos.