La ausencia de Axel Kicillof en el banderazo organizado el sábado en Parque Lezama para reclamar la libertad de Cristina Kirchner dejó en claro que las diferencias en el peronismo siguen intactas. El acto, encabezado por Máximo Kirchner como único orador, fue una nueva demostración de fuerza del kirchnerismo duro, que busca mantener a la expresidenta como figura central. Las especulaciones sobre una tregua, alimentadas por el trabajo conjunto en el homenaje al Indio Solari, se desvanecieron. Máximo Kirchner criticó a quienes hablan de unidad pero no visitan a Cristina, en un mensaje directo al gobernador.