La Confederación General del Trabajo (CGT) enfrenta una creciente división interna en torno a la estrategia de protesta contra el gobierno de Javier Milei. Mientras la conducción mayoritaria, liderada por el triunvirato y sectores dialoguistas, impulsa un plan de lucha escalonado por sectores, inspirado en el “modelo francés” de huelgas alternadas, un bloque disidente encabezado por Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad) exige una medida más drástica: un paro general de 36 horas que paralice totalmente el país. Este grupo considera que la cúpula es “demasiado tolerante” con el oficialismo y que solo una huelga total puede frenar las políticas económicas de Milei.