A pesar de la Ley Seca vigente en la Ciudad de México durante los partidos del Mundial, cientos de aficionados lograron consumir bebidas alcohólicas en pleno Paseo de la Reforma, a pocos metros del Ángel de la Independencia. Para evitar multas, muchos introdujeron alcohol en botellas de refresco, agua o termos, y algunos incluso colocaron mesas para servir vodka con refresco al ritmo de música de banda. Aunque la policía capitalina comenzó a revisar mochilas en la Glorieta del Ahuehuete para impedir el ingreso de alcohol, varios asistentes optaron por quedarse lejos de las pantallas instaladas, sentados sobre el asfalto, para seguir bebiendo.