A partir del 26 de abril de 2026, las empresas en Chile implementarán la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales, como parte de la Ley de 40 horas. La Dirección del Trabajo (DT) ha emitido dos dictámenes para guiar este proceso: el primero establece mecanismos para disminuir las dos horas restantes, permitiendo acuerdos entre empleadores y trabajadores o, en su defecto, un descuento fragmentado al final del día. El segundo dictamen clarifica la situación del teletrabajo y el artículo 22, exceptuando de jornada a aquellos empleados remotos que organicen su tiempo, sean evaluados por resultados y no tengan supervisión directa. Esta adaptación, especialmente en sectores con atención pública o procesos continuos, puede implicar la reestructuración de turnos y un aumento en los costos productivos.