Una encuesta a nivel nacional muestra que más del 90 por ciento de los estudiantes utilizan la inteligencia artificial en su vida universitaria cotidiana. El uso abarca desde la preparación de respuestas en seminarios hasta la redacción de correos de excusa e incluso la creación de trabajos académicos completos. Este fenómeno está generando una creciente frustración y desconfianza entre los docentes en ciudades como Berlín, Ludwigsburg y Hannover, debido a que la calidad de los trabajos académicos se ve afectada con frecuencia por textos superficiales generados por IA con un patetismo exagerado. El desafío para las universidades radica en establecer reglas claras para el manejo de esta tecnología. Dado que evaluar el desempeño individual es cada vez más difícil, surge la pregunta sobre cómo integrar la IA de manera útil en la enseñanza. Este debate es crucial para el futuro de los estudios de humanidades, con el fin de preservar la integridad de los logros académicos.